Acompaño procesos colectivos en momentos de transición.
Una forma que no depende de héroes ni de soluciones perfectas, sino de la capacidad que tenemos de reunirnos, escucharnos y co-crear.
No porque sea fácil, sino porque es necesario.
He visto cómo, cuando nos detenemos a preguntarnos de verdad qué queremos transformar, y nos animamos a hacerlo en colectivo, algo cambia.
No solo afuera, sio adentro: en la forma en que nos vinculamos, en cómo decidimos, en lo que dejamos atrás y en lo que empieza a florecer.
La inteligencia colectiva guía los pasos.
La diversidad de saberes y perspectivas enriquece las decisiones.
La acción nace de la consciencia, no de la reacción.
Lo que creamos beneficia al tejido de vida que nos sostiene, no solo a quienes estamos en la sala.
Esta es la realidad que me mueve a actuar, si también es la tuya, aquí empieza el camino.